EL PASEO DEL LECTOR (II)

Herramientas para la lectura

“Leer es una de las grandes posibilidades que tiene el hombre de hacer frente a su destino, de construir reinos y erigir catedrales.” (Lihon, 1997)

Leer representa una actividad diaria que nos debe de satisfacer, gustar y motivar, como cualquier otra que hagas en tu vida. Ir al gimnasio, yoga, correr, montar en bicicleta, etcétera. Y como todas esas actividades se requiere de un mínimo de herramientas para poder realizar la lectura. Y no me refiero solo a la necesidad de tener cuando menos un libro o un texto para leer. Sino al entorno. De nada me sirve tener una bicicleta sin espacio para usarla. Lo mismo pasa con la lectura, además del libro, se requieren condiciones adecuadas para leer y aunque no son muy complicadas de conseguir, son necesarias:

Condiciones mínimas:

  • Un lugar con buena luz, de preferencia natural.
  • Un lugar cómodo para ti.
  • Un horario en donde estés tranquilo.
  • Sin distractores, ya sean familiares, celulares, correo, etcétera.
  • Silla o sillón cómodo de preferencia.
  • Ten un marcador, lápiz o pluma a la mano por si deseas hacer anotaciones.
  • Hazle saber a tus familiares que en tu tiempo de lectura solo atenderás emergencias. Que requieres de espacio de concentración. Pero también diles que la buena noticia es que podrás contarles de que trata tu libro y la historia que estás leyendo y así compartir tiempo juntos e involucrarlos en tu actividad. Incluso puedes destinar tiempo para reunirse para hacer lectura en voz alta. Tal vez provoques que alguien más se anime a iniciar este paseo.

De todas las anteriores me gustaría ahondar en el horario y tiempo de lectura. Considero que este punto es uno de los aspectos más importantes para generar el hábito lector. Las personas estamos habituadas a seguir una agenda. Lo hacemos para comer, para el aseo personal y actividades de casa y de oficina. Vamos definiendo horarios y tiempo para nuestras distintas actividades, como pasear a nuestro perro o ver algún programa o serie que nos agrade. La lectura no es la excepción. Pensar que la lectura es una actividad para los tiempos libres es un grave error, pues posiblemente nunca tengamos tiempo libre para ello, o los que tengamos los dediquemos a otras cosas “más interesantes” que leer. Sin una periodicidad y un horario posiblemente nunca te hagas del hábito lector. Ojo, con esto no quiero decir que hagas de la lectura una obligación, que de no cumplirla te estreses y te sientas culpable. Lo que quiero transmitir es que sin un tiempo dedicado a la lectura, o a cualquier otra actividad, es muy difícil que puedas crearte un hábito o una costumbre.

¿Pero, en qué momento leo, si estoy con ocupaciones todo el tiempo? Y cuando ya estoy libre muero de cansancio y no me quedan ganas de hacer nada.

En una sociedad como en la que vivimos es muy posible que así sea. El ajetreo del día a día muchas veces no nos da respiro, pero créeme cuando te digo que siempre hay una media hora disponible, en la que puedas sentarte a leer. Piensa en todo el tiempo que dedicamos a ver las redes sociales, lo que, por cierto, no cuenta como lectura. Piensa en lo tiempos muertos entre actividad y actividad, las horas libres que usamos para otras cosas también recreativas.

Te sugiero que hagas una lista de tus actividades “obligatorias” y sobre esa base definas que espacios tienes para leer. Muchas veces es tal nuestro agobio por las tareas diarias y el trabajo, que mentalmente nos convencemos de que no tenemos tiempo para más, y mucho menos para leer.

¿Pero cuánto tiempo tengo que leer diario?

El que tú quieras y puedas. Puede ser desde 20 minutos a una hora o dos o más. Lo importante es que no lo dejes de hacer, por lo menos los primeros dos o tres meses. Recuerda que lo importante es disfrutar, no avanzar ni terminar rápido. La lectura es un platillo que se debe de saborear, comerse despacio, con las pausas que sean necesarias. Si sientes la necesidad de tomar notas hazlo. De subrayar, hazlo. El libro es un objeto valioso, pero lo será aún más una vez que lo hayas leído, anotado y rayado, porque se vuelve, entonces, un objeto íntimo y tuyo solamente.

Recuerda lo que decía Ray Bradbury: “Los libros solo tienen dos olores: el olor a nuevo, que es bueno, y el olor a libro usado, que es todavía mejor”.

¿Cada cuánto tengo que leer?

Diario. Si deseas crearte el hábito, debes leer todos los días. Por ello el tiempo que definas tiene que ser alcanzable y posible. Es preferible que te fijes metas pequeños y luego las incrementes. Si te fijas metas muy grandes, corres el riego de no poderlas cumplir y al no conseguirlo te frustres y desanimes.

Recuerda que en la medida que vayas adquiriendo el hábito y gusto por la lectura, tú mismo iras buscando más espacios para leer. Es una consecuencia natural que he podido comprobar en todos aquellos que se inician en el Paseo del Lector.

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